Temores

2020-10-27T11:28:28-05:00newsletters|

¡Estoy embarazada!  ¡No sé cómo sentirme!  ¡Tengo miedo!  Son algunas de las expresiones que te dices a ti misma al momento de enterarte que estás esperando a tu pequeñito.  Ese sentimiento de lo desconocido, de no saber qué te espera vivir o si tu bebé va a estar bien, te llenan de incertidumbre, temor y ansiedad.  Pero tranquila, que sentir miedo al conocer esta noticia es algo de lo más común, ya que estás a punto de iniciar una etapa en tu vida que aunque parezca aterradora, te llenará de la alegría y el amor más grande que puedas experimentar, ¡no te arrepentirás!

Todo comienza el día que te enteras que estás embarazada, de allí en adelante toda tu forma de ver las cosas, tu percepción y sensaciones van dirigidos hacia ti y tu bebé.  Cómo tu vida va a cambiar, tu cuerpo, tu mente, tus relaciones, tu trabajo, son tantas las ideas que te pasan por la cabeza que te abrumas y te sientes que no lo vas a poder hacer.  Algunos miedos son más llevaderos y otros te pueden llevar a obsesionarte, lo importante es que no permitas que esos sentimientos se apoderen de ti a tal nivel que no los puedas controlar.

Algunos temores que puedes experimentar pueden ser:

  • Miedo a un aborto espontáneo.  Lastimosamente aún no se determinan las causas del porqué esto pasa, pero sucede.  Y este es uno de los temores más difíciles de manejar, no solo para una mamá primeriza, sino también para una mamá que ya ha tenido pérdidas en el pasado.  Es muy doloroso perder a un bebé cuando ya tienes la ilusión formada, pero no te preocupes, si llevas un control prenatal adecuado desde el inicio y haces tus ecografías correctamente, después de la semana 12, el peligro de un aborto disminuye notablemente.  No llenes tu mente con negatividades que te brindan más que ansiedad.
  • Preocupaciones relacionadas al desarrollo del bebé.  Toda nueva mamá puede llegar a sentir más que temor la preocupación de que su bebé se desarrolle de forma sana.  Los avances en la medicina y la tecnología nos ayuda a detectar muchas alteraciones a tiempo, se pueden realizar monitoreos más avanzados para poder observar de cerca el desarrollo del bebé.  Debes hacer un buen equipo con tu ginecólogo quien te va a guiar en este proceso de la mejor manera.
  • Miedo a tomar medicamentos.  Aquí juega un papel primordial tu ginecólogo, ya que es el único que te puede prescribir medicamentos en caso tal los necesites, y que no le hagan daño a tu bebé.  No debes tomar medicamentos si no han sido prescritos por tu médico.  
  • La tormentosa idea de las cosas que hiciste antes de enterarte de estar embarazada, llegan para acosarte.  Si me tome esa copa de vino o si fume un cigarrillo, ahora se convierten en un dolor de cabeza al pensar que le pudo haber hecho daño a tu bebé.  Tranquila, las posibilidades de que esto pase son mínimas, solo sigue las instrucciones de tu médico y ten por seguro que todo estará bien.
  • Los malestares del primer trimestre se convierten en un pesar al creer que no te estás alimentando bien y a su vez no estás dándole a tu bebé lo que necesita.  No te preocupes por esto, las náuseas y vómitos son normales y no repercuten en ninguna forma en el bebé, ya que forman parte del proceso de adaptación de tu cuerpo a los cambios por venir.
  • Las relaciones sexuales con mi pareja pueden hacerle daño al bebé?  La respuesta es no, si llevas un embarazo normal, que no presenta ningún tipo de complicación.  Si es así, no debes tener temor en hacerlo, al contrario es bueno para ambos.  Sin embargo, si tienes alguna contraindicación médica al respecto, entonces solo debes acogerte a lo que te indica tu ginecólogo para evitar complicaciones futuras.
  • Otro de los temores principales es si serás una buena madre.  No tienes por qué dudar de esto.  Ningún ser humano sabe a qué se enfrenta al convertirse en padre o madre, ni existen escuelas que te enseñen a hacerlo.  Tu propio instinto más la crianza y consejos de tus seres queridos, te darán las herramientas para guiar a tu pequeño en la mejor dirección y tu amor le dará el mejor crecimiento.  Es todo lo que necesitas para lograrlo.  ¡Ten fe en ti!
  • El miedo a engordar y no recuperar la figura está latente desde que sabes que estás embarazada.  No es fácil, pero tampoco imposible.  Depende de ti mantenerte durante todo el embarazo con una dieta balanceada y después del parto encontrar el mecanismo para empezar a perder esas libritas de más armando una rutina de ejercicio adecuada.  Toma su tiempo, pero nunca desistas.  Lo que te propongas, lo lograrás.
  • Realizar actividad física.  El temor de hacer ejercicios hará que mi bebé sufra de alguna manera.  ¡Para nada!  Puedes hacer ejercicios sin ningún problema, claro todo en la medida de tus capacidades de embarazada y con la debida consulta con tu ginecólogo.  Si tienes alguna complicación, debes suspenderlos enseguida.  Pero si llevas un embarazo regular, no existe nada que te impida ejercitarte y te brinda un beneficio muy grande a tu salud y la de tu bebé.

Todos estos miedos y temores que experimentas son normales, pero a su vez, te provocan tensiones, estrés y tal vez te quiten el sueño un poco, esto puede traerte inconscientemente dolores en el cuerpo o la espalda por la tensión que vives, pensando a diario lo que pudiera pasar y no te brindan nada bueno a tu bienestar.  Trata en la medida de lo que puedas de mantener una actitud positiva y sigue estos pasos que te ayuden a que sea mejor la transición en este proceso sensitivo:

  • Pregunta, nunca te quedes con dudas.  Habla con tu ginecólogo sobre cómo va el proceso de tu embarazo, esta persona será tu mejor guía.
  • Aprende a liberar estrés a través de clases de relajación, grupos de apoyo y meditación.  El mantener tu mente clara y sin dudas es la mejor medicina para no obsesionarte con tus temores.
  • Habla mucho con tu pareja, esto será pieza clave para desahogar tus emociones.
  • Evita el consumo indebido de alcohol u otras sustancias que sabes son contraproducentes para los dos.
  • Dedícate tiempo para conocerte a ti misma y los cambios que estás viviendo para que puedas interpretar mejor las señales que te dicta tu cuerpo.
  • Si vas a buscar información en libros o internet, que sea de una fuente fidedigna.

Por: Editores PP

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