¿Y ahora quién lo cuida?

2020-11-12T06:30:39-05:00newsletters|

Uno de los temas más sensibles que enfrentamos las madres después del parto es justamente tener que regresar al trabajo y dejar a nuestro pequeño en casa.

Este artículo de la Doctora Alzamora, nos habla de esta etapa tan delicada para las madres.

La magia y la alegría de los primeros meses de la llegada de nuestro bebé, suele verse empañada por el estrés que genera tener que volver al trabajo y tener que confiarles nuestro tesoro a una persona o una institución para que lo cuide durante 8 a 10 horas diarias y por 5, 6 y hasta 7 días a la semana.  Como siempre digo, la mujer actual se enfrenta a retos que antes no se veían: las prolongadas jornadas de trabajo, las largas distancias del trabajo a la casa, el tráfico a las horas pico, el alto costo de la vida, la dificultad para conseguir personal para trabajar en casa y el interés porque nuestros hijos aprendan y se desarrollen adecuadamente.

La mayoría de nosotras debe regresar al trabajo a las 8 semanas post parto según la legislación panameña, lo que hace que dejemos un bebé muy pequeño y aún con grandes necesidades y con un sistema inmune débil. Todo esto genera en la madre una gran ansiedad, se hacen muchas preguntas, incluso se piensa y cuestionan al médico sobre abandonar la lactancia materna.  Realmente la decisión sobre dónde y con quién dejar a nuestros hijos es personal, pero hay ciertas cositas que debemos tomar en cuenta para que esta decisión sea la más acertada o para que estemos preparadas y seamos conocedoras de que podemos esperar.

Hoy en día, debido al incremento de salarios, la inseguridad de dejar un desconocido en casa y sobretodo lo difícil que es, a veces conseguir este tipo de personal; tomamos cada vez más en cuenta las guarderías para el cuidado de nuestros niños. Dentro de las mismas encontraremos una gran variedad, que se ajustaran a nuestras necesidades, requerimientos y presupuesto; y que claro que cuentan con personal capacitado para el manejo de niños. La mayoría de estos centros, indican a los padres de manera responsable no llevar a sus niños enfermos y al nosotros visitarlos observaremos que están limpios y en buenas condiciones.

Sin embargo, ocurre, para los padres un raro fenómeno, el niño entra a la guardería y a las 2 semanas inicia con su primer resfriado que es muy difícil de tratar y que parece incurable; y cuando pensamos que estamos saliendo de ese caemos en otro. Casi que nos convertimos en «frequent shopper» del Pediatra, al que bombardeamos con miles de preguntas y queremos el remedio para cortar esto de raíz, laboratorios para verificar que nuestro hijo no tenga nada malo o algo para subir las defensas.

Es necesario, que sepamos que el sistema inmunológico del niño nace inmaduro y no alcanza su madurez total hasta los 5 años.  Adicionalmente, los niños empiezan a recibir sus vacunas a los 2 meses de edad.  Estas 2 situaciones los hace blanco de cualquier tipo de enfermedad respiratoria o gastrointestinal.

Por otro lado, están en una edad en la que todo lo van conociendo, introduciéndolo a la boca, con lo que llevan gérmenes que otro niño o compañero pudo dejar ahí.  Todas las enfermedades respiratorias o gastrointestinales tiene un periodo de incubación algunas de horas y otros de días, durante este periodo ya el niño es contagioso, es decir que puede estar en la guardería y estar asintomático o sentirse algo mal pero no poder explicarlo todavía y aún no tener claro síntomas que el adulto pueda evaluar, pero ya es contagioso; y es ahí donde empieza un ciclo en dónde ya otro compañero cae igual para el día siguiente y así sucesivamente y cuando el primero regresa curado o mejorado a la escuelita vuelve a ser contagiado por el mismo u otro virus.  Este es el motivo por el que la mayoría de los Pediatras estaremos en contra de las guarderías cuando todavía está muy pequeño el bebé y expresaremos nuestra opinión ya que cada enfermedad podría debilitar más el sistema de defensa y hacerlo blanco a infecciones cada vez más fuertes, pero también los va afectando en su crecimiento y desarrollo.  

Pero como les digo, es una decisión personal y en la mayoría de los casos una necesidad para que los padres puedan asistir a su trabajo, en un mundo que exige cada vez más de nosotros como padres y si es nuestra única opción siempre encontraran con el apoyo de su médico que las orientará y buscará la mejor atención para su bebé.

Pediatra Dra. Ilinichna Alzamora

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